Tras la primera prueba de contacto, me mandan directamente ponerme con otro. Más que nada para seguir practicando lo de encajar lo que quieres pintar, en el cuadro. Aquí empecé a aprender lo que es “la mancha” (no, no se refiere a la tierra del Quijote, esa “Mancha” viene del árabe Manxa “tierra sin agua”, que no está de más saber cosas).
La mancha es basicamente, joder lo que llevas pintado, de tal manera que no se ve nada. Bueno lo mismo es un poco exagerado, pero esa es la sensación, bueno, es la sensación que tengo todo el rato, la de que tienes que joder mil veces lo que has pintado antes, para volverlo a pintar. La idea es plasmar sobre el papel los distintos tonos y contrastes que presenta la escena, buscamos los bordes de esta manera y no con líneas definidas como si fuera un dibujo, basicamente por eso nos cargamos lo que hemos pintado, tienen que desaparecer la líneas, aunque alguna luego puede ser necesaria. Luego vamos recuperando los contornos, mediante los tonos y “empujando” los bordes de un lado y de otro.
En este bodegón, he acabado hasta la polla de las puñeteras uvas. Lo primero, me he dado cuenta de que lo mismo me tengo que volver a graduar las gafas, porque las uvas me las invento o no las veo. Menos mal que tengo zoom, dos patas bien largas para acermarme, pero creo que no es la idea. Algo también “divertido” han sido los cuadraditos del sifón, menos mal que el fin del ejercicio no era el…detallismo?.
Hasta que llegue al cuadro con el que estoy liado ahora mismo, no tengo fotos del progreso, así que aquí os dejo como quedó este:
[singlepic=6,320,240,,center]
(Este ya parece algo
)


2 Comments
Bodegon? Seguro que te sale mejor un botellón!
AR TIS TA!
joer, yo creo que ya ni me acuerdo de lo que es